Mostrando entradas con la etiqueta Familia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Familia. Mostrar todas las entradas

19/03/2021

EL DIFUMINO

 


Mi padre era un tipo singular, aunque, probablemente, no más que cualquier padre en el ejercicio de sus funciones, incluso me atrevería a afirmar que más que singular era, plural. 

Con el paso del tiempo he aprendido a entenderlo pues la distancia que marca el tiempo, ayuda y tranquiliza el recuerdo y poco a poco, se va soslayando aquello que daña para reconvertirlo en pasado, sin más, a pasar el difumino y hacer que esos bordes gruesos se diluyan y hagan de la figura un todo más global, porque el trazo que esboza la imagen también configura el fondo.

Traigo a colación el difumino porque fue precisamente mi padre quien me enseñó las funciones de dicha herramienta. Con un carboncillo bosquejaba formas en el papel y después, aquella especie de lapicero falso repasaba los trazos gruesos y los convertía en sombras que tomaban cuerpo. Mis torpes dibujos se afanaban en querer ser algo, pero natura nunca me dotó de habilidades pictóricas y pronto mi difumino paso a querer convertirse en algo más alegórico. 

¡Qué bueno sería tener un difumino de vida! recorrer los trazos crueles que dibujan momentos de marcados contornos, esas evidencias tan poco estéticas, esas aristas sin gracia, agotadas en su propio límite. Me veo aplicando el difumino a las emociones cuando se apelotonan en el entrecejo y tensan la mirada, a esta boca que me pierde y me lleva, a veces, a dañar sin ganas. 

Un difumino para hacer más llevadero el paisaje y el paisanaje que se pinta alrededor, afinar, desvanecer la espesura, adivinar su esencia, mezclar lo abrupto para inventar matices. 

Se lamentaba mi padre de ¡lo que pudo ser y no fue! pero la realidad heredada es la de lo que no pudiendo, no queriendo o no sabiendo ser, sí fue y de lo que al intentar ser sí creyó serlo, tal vez porque, en el fondo, algo de difumino si le aplicamos a la vida. 


03/05/2020

OBVIEDADES

Mi madre fue eso, mi madre. 
Dicho así parece una obviedad, pero las obviedades no dejan se ser importantes por ser obviedades. Mi madre me quiso y eso es algo que se siente y se siente porque es algo que no se dice, no es necesario, ¿para qué redundar en lo que ella ni se planteaba de otra manera? ¿Para qué romper con palabras el gesto, el estar y ser por encima y a pesar de todo?


Yo quise (quiero) a mi madre y eso lo sentí con enorme desgarro el día que aquel maldito aneurisma rompió el hechizo. Cuando la ausencia te evidencia, de nuevo, la asumida obviedad.

Me da igual el día de la madre, pero también me da igual el día «de lo que sea» y algunos los conmemoro, al fin y al cabo no pasa nada porque existan días para constatar las consabidas obviedades.

Y no, a mi madre no le debo la vida, porque si algo aprendí de ser hija es que las cosas importantes ni se pagan ni se deben, solo son eso, cosas importantes y eso permanece siempre pegado a la piel (obviamente)

23/11/2017

¡TE QUIERO, RAPERO!

En algún momento decidiste empezar a ser hombre y yo jugaba todavía con tus rizos, y acariciaba tu cara resistida a una barba que llegará inevitable, igual que todo lo demás.
Tu infancia voló más rápida que mis deseos, mis deseos de atrapar el tiempo, el tiempo de niño.
No se cuándo cruzaremos las miradas adultas, para hablarnos de la vida, no se si llegaré a tiempo de interpretar tus códigos, de descifrar tus claves, porque cada instante se nos va escapando por las costuras.
Encierras ese enigma de los siguientes, de los que se deslizan por el camino abierto y desbrozado, derrochando novedad con el disimulo de lo que parece ya hecho.
Pero no es el mismo sendero, es tu mapa, son tus propias rutas.
Ya eres tan hombre como para decidir sobre tu vida y la ley te lo permite, te lo avala y hasta te pedirá cuentas.
Yo solo deseo que seas un hombre honesto, bueno. Que el respeto y la sensibilidad sean bandera. Que mires a las mujeres sin levantar ni agachar la vista. Que ames sin complejos, que busques la felicidad en las pequeñas cosas, que valores lo que surge cada día.
Aunque tu lenguaje tenga otras leyes,
aunque tu ritmo no lo baile mi cuerpo. El corazón sigue sembrando flores en noviembre.
Por eso y por tantas cosas ¡Te quiero, rapero!



28/09/2015

¡18!...NADA MÁS (Y NADA MENOS)

Era sábado, casi domingo  y Valladolid estaba en fiestas, en ferias, que decimos por allí, unas ferias de las que tú ya no te acuerdas porque aquellos "Sanmateos" pasaron a mejor vida para gloria de una virgen con nombre de santo.
Pues sí, era casi domingo y la que iba a ser tu familia desgastamos las baldosas de aquel hospital en el que tuvimos que vivir casi de todo. Íbamos y veníamos a la espera de que se produjera lo esperado, a la espera de tu llegada.
La cosa se complicaba y tu, en un arranque de obstinación -quisimos pensar- te negabas a salir.
Tu abuela mezclaba el deseo con el miedo y callaba, con ese silencio de quien teme que las palabras se hagan realidad.  Para ella era todo demasiado parecido a esa primera vez cuando perdió a su primer hijo, pero también era todo demasiado hermoso. Solo recuerdo que al volver para casa le dije -¡no tiene que volver a ocurrir!, a las 7,00 me llamas y nos vamos. 
Me consta que el sueño fue imposible y a las 7,00 estaba, como un clavo, esperando para marchar.

Llegaste al alba, compensando todo el agotamiento de tu madre y alimentando la emoción de tu padre.¡ Llegaste al alba de un domingo de ferias!
Se abría el libro por la primera página, tu nombre era premonitorio de lo que significabas, una luz clara y grande en nuestras vidas.
Y después, como un traveling acelerado, fue pasando el tiempo y se fue desdibujando la niña.
Cumples 18, tu mayoría de edad, la que te conceden las leyes, pero hay una mayoría que sale de dentro, la que solo te concedes tú, la que te otorga tu orgullo y tu dignidad de mujer, fuerte y luchadora. Que nada ni nadie te la quite nunca, que nada ni nadie ahogue tu voz ni elabore el discurso de tu vida. 

Eres mujer de tronco firme pero de ramas extensas, eres mujer, no lo olvides, portas un gran secreto, solo hace falta esa chispa de magia que te hará descubrirlo, cuenta conmigo. Bienvenida seas, de nuevo, Lucía, querida sobrina.

09/08/2015

REFLEJOS

Hoy hace un mes que te fuiste, emprendiste ese viaje que, casi cualquiera, deseamos que llegue muy tarde, ese viaje que preparó tu equipaje demasiado pronto y a destiempo, cuando la vida aún tenía cuentas pendientes contigo.
¡Maldita sea la muerte que decidió llevarte cuando eras más necesario para ti mismo, cuando te tocaba gozar de tu futuro, cuando tus sueños iban a ser ciertos!
¡Maldita sea la muerte que siembra estos vacíos sin nombre, que ahoga lo necesario y nos deja en la escasez de hombres como tú!
Hace un mes te deshiciste en el silencio harto de sufrir un dolor inmerecido y fue cuando tuve el triste orgullo de ponerle palabras a tu despedida al lado de quien tanto te quiso, de quien tanto te añora...
Porque ahora, cuando tu hermana pierde la mirada se muy bien donde tengo que ir a encontrarla.
¡Qué torpe es la vida que se deshace de hombres como tú!

Dúo de las flores

10/07/2012

NANA CUENTO PARA LUCÍA





Es la hora de dormir y Lucía no tiene sueño, su mamá le ha puesto un pijama de estrellas y le ha dado un beso en la punta de la nariz.

-  - Mami, cuéntame un cuento para que venga el sueño y me pueda dormir: el de los siete cerditos, Caperucita y los tres enanitos y esos amigos del lobo que comen galletas de bruja en casa del ogro Fidel.

Pero Lucía no duerme, su cuarto esta oscuro y las estrellas de su pijama apenas se ven.
- Papi, ¡que baje la luna!  hoy solo se ve un cacho y parece una cuna

A lo lejos la música empieza a sonar, la luna, que llega, se pone a bailar.

Lucía se sienta y comienza a aplaudir pero los sueños no quieren venir.
Su osito la mira con ojos cansados y muy bajito le dice al oído:
        -¡Lucía, nos tenemos que dormir!
        -¿Y cómo se duerme?, dí
        -Cierra los ojos despacio que alguien, muy lejos, inventará un sueño para ti.

Nana-cuento que escribí en marzo de 2000 para mi sobrina Lucía

08/03/2012

8 DE MARZO: SIN MIEDO, AL FONDO HAY RED

Por vosotras, con vosotras y a vuestro lado, os lo debo, nos lo debemos. 
Después del 8 solo hay futuro

13/02/2012

1968: MARTES Y 13 FEBRERO Y BISIESTO

Era 13 y martes de un febrero también bisiesto, en Valladolid una lluvia fría lavaba las calles tal vez para recibirte con la limpieza merecida de quien se estrena en el mundo. La lluvia imponía la norma de salir del colegio por una  pequeña puerta que agrupaba a las familias bajo una seta enorme plagada de paraguas y allí recuerdo ver a  mi prima,  que en plena adolescencia incipiente, fue la encargada de recogerme ese día para anunciarme con una tierna prevención fruto de la falsa creencia de mi seguro trauma ante tu nacimiento, ¡que había tenido una hermanita!

Erraban quienes pensaron que estaba encantada de mi unicidad y tal vez a sabiendas de ello se empeñaron en convencerme de que tu llegada iba a acabar con "mis privilegios".
Por eso tuve miedo, o vértigo o lo que pudiera sentir una niña de 8 años a la que los Reyes Magos habían complacido en su deseo más hondo y al acercarme a ti y verte en tu moisés de mimbre me pareciste grande y poderosa, con licencia para cambiar mi vida. Pero ese día papá me trajo dos TBOs en lugar de uno como hacía siempre y mamá me miró con tanta ternura que el mundo dejó de temblar bajo mis pies.

Me convertiste en la hermana mayor en aquel 68 convulso y hoy, cuando cumples todos los años que me recuerdan que sigo siendo una hermana muy mayor, mi nostalgia se desliza por la plazuela de San Juan y noto tu manita cálida y orgullosa aferrada a mí, paseando por el Campo Grande, recuerdo tus escapadas a "Sevovia" reafirmándote cuando no te hacíamos caso y la pelumaqui en el sofá, el festival de la OTI donde nos moríamos de risa votando por el atuendo más hortera y la bobada que nos entró con Moreruela de los Infanzones;  por no hablar de la angustia cada verano cuando te perdías en la playa o de como tu cuerpo escayolado en aquel hospital (donde viviríamos años más tarde el rato más amargo) a una edad en la que no debería estar permitido enfermar  me descubrió tu enorme fortaleza de ánimo. En mi corazón quedará para siempre el hermoso regalo de haberme hecho tía y tu apoyo leal a mi opción de vida.

Hemos compartido el dolor y la emoción y me duele pensar que alguna vez no hayamos sabido estar a la altura de lo que nos merecemos como hermanas.
Sigue estando ahí  que solo por eso, hoy, me felicito por tenerte.

¡FELIZ CUMPLEAÑOS HERMANA!



01/05/2011

¡FELICIDADES PAPÁ!

Algo me obliga a tener esta foto en mi mesilla
-¿Qué dijo Don Pelayo? ¡Todos a caballo!

Con esta cuña recuerdo a mi padre atravesar las conversaciones, nunca entendí por qué lo hacía pero formaba parte de su peculiar manera de afrontar las relaciones. Era algo así como un coleccionista de frases que aprovechaba para enseñártelas a la menor oportunidad viniera o no a cuento.

"¡Una huella!, o es que el ladrón era cojo o es que había metido los dos pies en una alpargata."

Tan encantador como atormentado, tan cariñoso como arisco fue un hombre insatisfecho, de eso estoy segura.

Le recuerdo de niña agarrada de su mano recorriendo el Campo Grande para ir a ver a los patos o hacernos una foto en la Fuente de la fama. Los bombones de licor o las lenguas de gato para ir al cine a una tolerada: Cantinflas, Blancanieves, o 2001 una odisea del espacio, daba igual, allí estábamos en butaca de patio y de pasillo para que yo pudiera escorar hacia un lateral y nadie me impidiera verlo todo "de cine".

Después llegó el vermú de los domingos cuando ya adolescente iba a buscarle al España y recorríamos la ruta que mediaba entre la Fuente dorada y el barrio de San Juan.

Había cierta complicidad entre ambos, ¡lástima que la vida nos desencontrara tantas veces después! y ahora, cuando pienso en él, siento el profundo dolor de lo que debiera haber sido y no fue.

Le quise con un cariño difícil como era él, hombre lleno de sombras por desear luces imposibles. Tal vez terminó como un personaje de tango, lo que fue su gran pasión y un hacedor de mitos que reverenció a un Carlos Gardel con el que estoy segura se medía ante el espejo. Una vez que le oí cantar "Como abrazado a un rencor" me estremecí como si sintiera con él ese miedo ignoto de morir crucificado en sus penas, como dice la canción.

Pero la muerte tiene ese algo de bálsamo purificador de recuerdos y hoy me quedo con el padre de mi infancia, el que me amonestaba con la mirada y se subía conmigo a los caballitos. El que me enseñó a manejar el cuchillo y el tenedor y el que me compró mi primera cámara de fotos, el de los bombones de licor y el mosto con calamares, el que llamaba a todas mis amigas Margarita y se vestía cada sábado como si fuera a conquistar el mundo.

A veces pienso si no tuve dos padres, el de los domingos y el otro, espero que este haya encontrado la paz, el otro hoy habría cumplido 85 años. ¡FELICIDADES PAPÁ!

02/03/2011

MUJERES MORATINOS

Carmina, Pepa y Maruja: mis mujeres Moratinos
Mujeres fuertes de roca y campo
de aceite y trigo
mujeres hechas al sol
y al frío.

Sois de tierra y sois de río
de romero y jara
de olivo y vino
sois algo mío.

Canción de tarde
 mojada en leche,
y ese olor a verano
de jabón, de caramelo y lino.

Hoy me he encontrando
en mi piel,
el trazo de un nombre
que nunca olvido.

09/10/2010

VA POR TI, MAMÁ

Me naciste un domingo de febrero, satisfecha de haber llenado el vacío de un hijo que dos años antes a duras penas consiguió nacer.
Y fue un aciago martes de otoño, hoy hace justo nueve años, cuando decidiste enseñarme la prueba más dura, la de tu marcha. Nunca pensé que la orfandad se viviera en las carnes con tanto sentimiento de desamparo, nunca viví una pena tan honda; será porque te fuiste sin avisar, -¡para no dar quehacer!, que decías siempre.
Seis días con el corazón en vilo esperando para que ese maldito teléfono, al que mi hermana terminó por cambiar el tono, nos anunciara lo que ya era un hecho.
Ni un solo día ha pasado, desde entonces, sin una pincelada de tu recuerdo. ¡Cuánto me gustaría que supieras de mi añoranza! ¿O ya lo sabías?
Por eso te llevaste la receta de las patatas rellenas y la sopa de pescado que tuve que reinventar rebuscando en cada uno de mis sentidos.
Por eso, a veces, pego los bajos de los pantalones con fliselina porque no puedo dejar de escucharte las tibias reprimendas al verme coger la aguja -¡qué poca gracia tienes! decías y agrandabas tu sonrisa satisfecha al sentirte útil.
Coqueta para confesar tu edad a sabiendas de que nunca la aparentaste, la risa fácil fue tu medicina ante la vida, definías los dolores como incómodos compañeros que te recordaban que estabas viva, no en vano superaste un cáncer como quien pierde una muela pues no podías permitir que la enfermedad te arrancara uno de tus mayores deseos: conocer a tus nietos. Los disfrutaste poco pero lo suficiente para hacerles el regalo de haberte conocido.
¡Fue un aciago martes de otoño! cuando tu cabeza no pudo más.
-Hay muertes repentinas, me dijiste unos días antes empeñándote en no demorar el pago de unas pesetas que me debías.
Pero el cariño y el recuerdo son eternos y estos van por ti mamá

24/06/2010

LA CAJA DE LOS HILOS

No se muy bien por donde empezar pero quiero empezar, he decidido tener mi blog, propio, personal, sin interferencias profesionales, sin parapetos...
Recordé hoy -pensando en qué nombre ponerle- aquellos años de infancia trasteando en la casa de mi abuela cuando los juguetes se hacían con retales de vida y el mundo entero cabía en una caja de madera; porque la caja de los hilos de mi abuela era de madera y tenía cientos de botones, únicos vestigios de ropas ya convertidas en trapos -o reconvetidas- que bién recuerdo cuando mi madre daba la vuelta a un abrigo o hacía un traje de ángel, para la función de Navidad de mi hermana, con su traje de novia. Corchetes, automáticos, ligueros imposibles, cintas, cremalleras, imperdibles (de estos y de mi madre hablaré un día), medallitas, agujas, acericos, agujones con cabezas de colores, jaboncillos de marcar, bobinas y carretes, ¡ah, carretes!, estos eran mis favoritos, esperaba paciente día tras día a que el hilo de aquel carrete de madera llegara a su fin y entonces anhelaba el premio, esa pieza de madera desnuda cuya forma se prestaba a miles de usos.
No se que magia tenía aquella caja pero cuando mi abuela me obligaba a dejar de revolver yo alargaba el momento argumentando con la mejor de mis voluntades que solo la estaba colocando.
En aquella caja cabía de todo, como en la vida y esos hilos de colores tejieron mis ideas. Hoy ando otra vez como revolviendo... o colocando, en esta otra caja de "nosequé". La iré llenando... y vaciando... recolocando... es memoria de presentes que lo fueron un día, memoria de mujer, cosas por hacer.
Related Posts with Thumbnails