viernes, 26 de octubre de 2018

UNA ZORRA DE NOMBRE HIPATIA Y UNA SEÑORA LLAMADA PILAR

Allá en la sierra, donde se abren paso los acebuches, tenía la astuta Hipatia, una joven zorra algo pendenciera, su espacio vital.
Andaba la susodicha enfrascada en cuitas varias, a vueltas con todos los contratiempos que le generaba su condición.
Ser zorra era algo hermoso pero, a pesar de ello, o precisamente por ello, el mundo andaba empeñado en castigarla.
Su tendencia a la soledad, que no era sino una forma de independencia, era el blanco de quien ansiaba redimirla no siendo más que una mal disimulada envidia de cuantos dependían de todo bicho viviente para proporcionarse el sustento.

Vivía por allí, en un acogedor cortijo, una mujer que, sin ella saberlo (aún) tenía con Hipatia, demasiadas cosas en común.
Era una mujer enjuta, como el terreno, pero de una elegancia curtida a golpe de corte de mangas.
Pilar, a cuyo nombre respondía, cuidaba su cortijo con esmero y su entorno, con tanto respeto, que cualquier animalillo campaba con la confianza que da vivir cerca de alguien tan fuerte y tan vulnerable como tú.

Hipatia, merodeaba por los alrededores. Agazapada esperaba la hora en la que practicar sus maniobras de vigilancia y llevarse, de forma cautelosa, algún enser que le diera más pistas sobre su dueña.(Ora un teléfono, ora una alpargata...)

Pilar llevaba tiempo observando sus visitas con una mezcla de asombro y curiosidad.
¡Para qué demonios querría una zorra un teléfono móvil o una zapatilla!

Una tarde, mientras tomaba un baño, advirtió cómo la zorra la miraba de lejos con tanta atención que no pudo por menos que preguntar
(preguntar a una zorra podía ser síntoma de algo serio, pero al fin y al cabo la locura es algo como muy feminista)

-¿Qué haces ahí? hoy llegas demasiado pronto para tu costumbre, tendrás que esperar si quieres algo.
El animal, en un arrebato de paciencia, que no de sumisión, ladeó un poco las orejas y contempló el baño de su anfitriona tumbada cual perrilla guardiana de la casa.
Tal fue el gesto que Pilar estaba segura de haber oído su respuesta:
- Me gusta mirarte, porque me miro en ti y te veo en mi.
(escuchar hablar a una zorra podía ser síntoma de algo serio, pero al fin y al cabo esa escucha era algo como muy feminista)

Durante varios días, dejaba comida a su alcance y las visitas de Hipatia empezaban a parecerse a las de una buena amiga, silenciosa, camarada, fiel y confidente.

Pronto se creó una especie de alianza, esa que surge de lo natural , de lo auténtico, de lo inevitable.
Se hizo popular entre sus amistades y casi sin darse cuenta se encontró conversando con ella, empezaron a sentirse hermanas en el zorrerío y proclamaron a los cuatro vientos (serranos) que eran feministas radicales, montaron un chiringo y atrajeron a cuantas féminas de variadas especies quisieron acercarse, las lagartas fueron las primeras, las gallinas y las vacas se apuntaron enseguida, pronto llegaron las pájaras, cotorras y lechuzas; las conejas, las focas y las víboras; y, cómo no, las humanas. Todas compartían la barbarie de la injuria, la mofa y el escarnio, eran paradigmas de todos los males que en el mundo han sido.
Tenían que aprender, unas de otras y para sí mismas, luchar porque eran fuertes, sabias y poderosas. Gritar muy fuerte y saltar muy alto.
Se asustaron los machos, las llamaron bellas y frágiles, y juraron protegerlas (de sí mismas, claro)
Otros juraron protegerse (también de ellas, por supuesto)
Algunos se acercaron para explicarles cómo debían hacerlo (según ellos, por supuesto)
Y los más inteligentes, los que entendieron el horror de la barbarie, empezaron a husmear en eso del feminismo y ayudaron a desbrozar el sendero

Hipatia ha desaparecido pero han llegado otras Hipatias, unas más cautelosas, otras más atrevidas... y seguirán llegando y la sierra se seguirá llenando de Hipatias y el mundo de Pilares.
Hace poco apareció Sebas, un Zorrillo algo famélico que oyó una buena mañana hablar de una tal Hipatia y de una señora llamada Pilar.
Esperó el plato de comida, pero le faltó mirarse en ella, en esa mujer que le ofrecía salir de su propia barbarie.

Con Pilar Aguilar el día de la presentación de su libro:
"Feminismo o barbarie"

martes, 9 de octubre de 2018

¡PICA LA HERIDA!



Pica la herida,
en este octubre
que brota
de un otoño despiadado.
Abortado el adiós
que no te dije,
la palabra por llegar.
Pica la herida
y no cura
¡jamás!
aunque el viento engañe
con su ropón de hojas
desnucadas
contra un suelo
aún caliente.
Pica la herida
por los borde ocres
donde pasean las uñas
rabiosas
cercenando la piel
seca de ausencias.
Pica en tu nombre
a sabiendas
de que nunca más
volverá a ser sangre.



jueves, 23 de noviembre de 2017

¡TE QUIERO, RAPERO!

En algún momento decidiste empezar a ser hombre y yo jugaba todavía con tus rizos, y acariciaba tu cara resistida a una barba que llegará inevitable, igual que todo lo demás.
Tu infancia voló más rápida que mis deseos, mis deseos de atrapar el tiempo, el tiempo de niño.
No se cuándo cruzaremos las miradas adultas, para hablarnos de la vida, no se si llegaré a tiempo de interpretar tus códigos, de descifrar tus claves, porque cada instante se nos va escapando por las costuras.
Encierras ese enigma de los siguientes, de los que se deslizan por el camino abierto y desbrozado, derrochando novedad con el disimulo de lo que parece ya hecho.
Pero no es el mismo sendero, es tu mapa, son tus propias rutas.
Ya eres tan hombre como para decidir sobre tu vida y la ley te lo permite, te lo avala y hasta te pedirá cuentas.
Yo solo deseo que seas un hombre honesto, bueno. Que el respeto y la sensibilidad sean bandera. Que mires a las mujeres sin levantar ni agachar la vista. Que ames sin complejos, que busques la felicidad en las pequeñas cosas, que valores lo que surge cada día.
Aunque tu lenguaje tenga otras leyes,
aunque tu ritmo no lo baile mi cuerpo. El corazón sigue sembrando flores en noviembre.
Por eso y por tantas cosas ¡Te quiero, rapero!



sábado, 4 de marzo de 2017

¿CUÁNDO HA OCURRIDO TODO?

Cumplir años se convierte en un desafío, y la sensación de juventud va desvaneciéndose junto con el número de personas viejas.
La semana pasada cumplí 57, una edad muy alejada de los maravillosos veinte pero carente todavía de la contundencia abrasadora de la sesentena.
Empiezo a sentirme mayor, mayor por fuera, cuando me observo reflejada en una respuesta o en un comentario, cuando duele un usted que arranca por el respeto debido (a la consabida edad), cuando el cuerpo se niega, sin más; cuando las ganas quedan para otro día, cuando las bisagras rechinan reclamando un aceite que ya se ha usado.
Cumplir años es consustancial a esta esencia mortal que termina triunfando y dejando solo el hueco del recuerdo.
Mi madre habría cumplido hoy 92 años y mi recuerdo no puede imaginarla tan vieja como sería, como yo no puedo imaginarme tan vieja como alguien puede llegar a verme.
¡Qué absurda es la relatividad del tiempo! ¿la percepción hecha engaño o el engaño percibido? ¿Existe el tiempo, o es una burla? ¿Por qué me veo a los cinco años con la misma claridad que a los cincuenta? ¿Cuándo fue ocurriendo todo? ¿Cuándo el tiempo se apoderó del pasado y se hizo futuro? ¿Qué presentes me he perdido?
¿Cuándo ha ocurrido todo?

lunes, 28 de septiembre de 2015

¡18!...NADA MÁS (Y NADA MENOS)

Era sábado, casi domingo  y Valladolid estaba en fiestas, en ferias, que decimos por allí, unas ferias de las que tú ya no te acuerdas porque aquellos "Sanmateos" pasaron a mejor vida para gloria de una virgen con nombre de santo.
Pues sí, era casi domingo y la que iba a ser tu familia desgastamos las baldosas de aquel hospital en el que tuvimos que vivir casi de todo. Íbamos y veníamos a la espera de que se produjera lo esperado, a la espera de tu llegada.
La cosa se complicaba y tu, en un arranque de obstinación -quisimos pensar- te negabas a salir.
Tu abuela mezclaba el deseo con el miedo y callaba, con ese silencio de quien teme que las palabras se hagan realidad.  Para ella era todo demasiado parecido a esa primera vez cuando perdió a su primer hijo, pero también era todo demasiado hermoso. Solo recuerdo que al volver para casa le dije -¡no tiene que volver a ocurrir!, a las 7,00 me llamas y nos vamos. 
Me consta que el sueño fue imposible y a las 7,00 estaba, como un clavo, esperando para marchar.

Llegaste al alba, compensando todo el agotamiento de tu madre y alimentando la emoción de tu padre.¡ Llegaste al alba de un domingo de ferias!
Se abría el libro por la primera página, tu nombre era premonitorio de lo que significabas, una luz clara y grande en nuestras vidas.
Y después, como un traveling acelerado, fue pasando el tiempo y se fue desdibujando la niña.
Cumples 18, tu mayoría de edad, la que te conceden las leyes, pero hay una mayoría que sale de dentro, la que solo te concedes tú, la que te otorga tu orgullo y tu dignidad de mujer, fuerte y luchadora. Que nada ni nadie te la quite nunca, que nada ni nadie ahogue tu voz ni elabore el discurso de tu vida. 

Eres mujer de tronco firme pero de ramas extensas, eres mujer, no lo olvides, portas un gran secreto, solo hace falta esa chispa de magia que te hará descubrirlo, cuenta conmigo. Bienvenida seas, de nuevo, Lucía, querida sobrina.

domingo, 9 de agosto de 2015

REFLEJOS

Hoy hace un mes que te fuiste, emprendiste ese viaje que, casi cualquiera, deseamos que llegue muy tarde, ese viaje que preparó tu equipaje demasiado pronto y a destiempo, cuando la vida aún tenía cuentas pendientes contigo.
¡Maldita sea la muerte que decidió llevarte cuando eras más necesario para ti mismo, cuando te tocaba gozar de tu futuro, cuando tus sueños iban a ser ciertos!
¡Maldita sea la muerte que siembra estos vacíos sin nombre, que ahoga lo necesario y nos deja en la escasez de hombres como tú!
Hace un mes te deshiciste en el silencio harto de sufrir un dolor inmerecido y fue cuando tuve el triste orgullo de ponerle palabras a tu despedida al lado de quien tanto te quiso, de quien tanto te añora...
Porque ahora, cuando tu hermana pierde la mirada se muy bien donde tengo que ir a encontrarla.
¡Qué torpe es la vida que se deshace de hombres como tú!

Dúo de las flores

domingo, 28 de junio de 2015

¡AL TRAPO!

En esto de los trapos siempre anduve un poco confusa y algo inquieta, por un quítame allá esa franja  puedes situar el discurso en uno u otro confín, que ya me pasa a mi eso muy a menudo cuando, por cuestiones de orientación -espacial, se entiende- puedo afrancesar las rusias o viceversa.
Reconozco, por otro lado, haber sucumbido al enardecimiento colectivo luciendo enseñas varias, ora pendón morado, ora azulete astur, tricolor en abril y arcoíris en junio. Nunca fui mucho de la enseña nacional, quizás porque aquello del gualda, "gual me daba" y pronto aprendí que era bastante rancio y poco ortodoxo, si quería sacudir el pelo de la dehesa que abrigó mi infancia con aquel paisano bajito que salía por las noches en la tele delante del banderón.
Aunque luego llegó el fútbol y la gente se volvió muy rojigualda por gracia y favor de otro señor bajito (pero menos) apellidado Iniesta, y se visten los balcones como si fuera a pasar la procesión del "Sagradocorazondejesusenvosconfio" en cuerpo místico y custodio.
En estos vaivenes de trapo va y trapo viene llega junio, con sus corporaciones de estreno, pero con pescado aún por vender, y todo el orgullo gay encerrado en las venas sale al balcón, que ahora al personal le da por colgar las enseñas pintureras en un gesto que me recuerda mucho al de las gafas negras de los funerales, esas que se ponen, a veces, para que nadie note que no has llorado.
Por eso, se saca el trapo, se ondea bien ¡que no se diga! A ver que Ayuntamiento o corporación la pone más grande ¡solo faltaba!, que he llegado a pensar en que hay algo de proporcionalidad a la inversa ¿O cómo se explica que la Comunidad de Madrid, con su flamante presidenta pepera por obra y gracia ciudadana, haya desplegado metros a esgaya ? 
Eso sí, mañana seguirán haciendo cosas por cojones que... ¡mariconadas,las justas! y seguirán pensando que cualquier lesbiana es una amargada matamachos.
Pero solo lo piensan, o lo dicen con humor, mientras doblan la bandera, con sumo primor, y la guardan para el año próximo.

Yo, si de escoger se trata, pues que esté, por que en este quita y pon puede que, un buen día, termine quedando para siempre, como tantas otras. 
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