martes, 28 de junio de 2011

ORGULLOS Y VANIDADES

 Anduvo el patio revuelto entre orgullos y vanidades y a golpe de ladrillo infame fueron saliendo dolores y resentimientos. El fratricidio tiene algo de catártico y de pretensión vana por purgar esa indolencia de la que se acusa cuando la esperanza escala cimas imposibles.


 Nunca me gustó la militancia, la asocio a la corsetería pues, de una u otra manera terminas sirviendo a la causa para la que militas sin saber muy bien por qué causa es dicha militancia que traducido a mi lengua vernácula viene a querer decir ¡qué coño hago yo aquí!. Digo esto para exponer a propias y ajenos que no tengo más carnés que los que se me exigen como ciudadana y conductora.
Pero la pasada semana sentí algo parecido a la rabia y a la decepción cuando un colectivo en el que no milito (insisto) pero con el que simpatizo, XEGA, anunció lo que mañana será un hecho: la entrega de su "antipremio", por homófoba, a una institución en la que no milito (sigo insistiendo) pero con la que he colaborado desde mi compromiso por trabajar la igualdad en educación, el Instituto Asturiano de la Mujer (IAM).
En esta última he conocido mujeres que me resultaron cercanas, gente que confió en mi a la hora de emprender una tarea, que defendió sin cortapisas una educación para la igualdad basada en el respeto a las diferentes identidades, si en algún momento la alarma hubiera prendido en mis sensores con cualquier atisbo de homofobia no solo habría salido corriendo sino que no hubiera dudado en utilizar este espacio para denunciarlo.

No voy a entrar a desmenuzar detalles, ni tan siquiera voy a insistir en los múltiples merecedores de tan singular distinción solo diré que se empieza confundiendo el desacuerdo con la homofobia y se termina a ladrillazos en la trastienda de la vida.

Un ladrillo es un ladrillo por muy rosa que este sea pero habéis de pensar que para levantar un muro solo hace falta una primera piedra.

domingo, 5 de junio de 2011

AMELIA DE VIESQUES

Llegué a Viesques cuando este barrio era solo futuro y sus calles, de sinuoso trazado, apenas tenían nombre. El asfalto se iba cociendo a ritmo de constructora y el alumbrado se accionaba por la mañana y desaparecía al llegar la noche después de varios robos de cable.


Hoy dicen que Viesques es un barrio pijo y "otras cosas" aunque conozco mucha gente que vive en Viesques que nada tiene de pija ni de esas "otras cosas".

Pues fue ayer cuando mi barrio, ese que parece pijo y ¡otras cosas!, bautizó una pequeña parcela, un jardín frente a una escuela, con un nombre de mujer, de mujer pensadora, de esas que te accionan los interruptores de la vida, una filósofa comprometida, aguda en sus percepciones y de respuesta rápida, y abolengo feminista.

Aprendo con ella cada vez que la escucho y me gusta ese esfuerzo de tener que poner mi cerebro de puntillas en estos tiempos de mediocridad y juicios facilones.

Te has incorporado a este espacio virtual y nos has regalado tu saber haciendo que algunas tardes me perdiera por las tripas googlelianas en busca de una monja llamada Sofonisba o me devanara los sesos creando un cuarteto de endecasílabos ansiosa por ganar "tus piedras"

Levanteme una mañana muy fría
con el ánimo sosegado y tardo
abandonándome a la suerte mía
desecho el placer del pesado fardo

Gracias Amelia, hoy mi barrio ya tiene un espacio con tu nombre, y si me hago vieja y el olvido o la ignorancia preguntan quién eres sabré decirles con aire un poco pijo: ¡fue una mujer sabia! y yo estuve allí.


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