lunes, 28 de septiembre de 2015

¡18!...NADA MÁS (Y NADA MENOS)

Era sábado, casi domingo  y Valladolid estaba en fiestas, en ferias, que decimos por allí, unas ferias de las que tú ya no te acuerdas porque aquellos "Sanmateos" pasaron a mejor vida para gloria de una virgen con nombre de santo.
Pues sí, era casi domingo y la que iba a ser tu familia desgastamos las baldosas de aquel hospital en el que tuvimos que vivir casi de todo. Íbamos y veníamos a la espera de que se produjera lo esperado, a la espera de tu llegada.
La cosa se complicaba y tu, en un arranque de obstinación -quisimos pensar- te negabas a salir.
Tu abuela mezclaba el deseo con el miedo y callaba, con ese silencio de quien teme que las palabras se hagan realidad.  Para ella era todo demasiado parecido a esa primera vez cuando perdió a su primer hijo, pero también era todo demasiado hermoso. Solo recuerdo que al volver para casa le dije -¡no tiene que volver a ocurrir!, a las 7,00 me llamas y nos vamos. 
Me consta que el sueño fue imposible y a las 7,00 estaba, como un clavo, esperando para marchar.

Llegaste al alba, compensando todo el agotamiento de tu madre y alimentando la emoción de tu padre.¡ Llegaste al alba de un domingo de ferias!
Se abría el libro por la primera página, tu nombre era premonitorio de lo que significabas, una luz clara y grande en nuestras vidas.
Y después, como un traveling acelerado, fue pasando el tiempo y se fue desdibujando la niña.
Cumples 18, tu mayoría de edad, la que te conceden las leyes, pero hay una mayoría que sale de dentro, la que solo te concedes tú, la que te otorga tu orgullo y tu dignidad de mujer, fuerte y luchadora. Que nada ni nadie te la quite nunca, que nada ni nadie ahogue tu voz ni elabore el discurso de tu vida. 

Eres mujer de tronco firme pero de ramas extensas, eres mujer, no lo olvides, portas un gran secreto, solo hace falta esa chispa de magia que te hará descubrirlo, cuenta conmigo. Bienvenida seas, de nuevo, Lucía, querida sobrina.

domingo, 9 de agosto de 2015

REFLEJOS

Hoy hace un mes que te fuiste, emprendiste ese viaje que, casi cualquiera, deseamos que llegue muy tarde, ese viaje que preparó tu equipaje demasiado pronto y a destiempo, cuando la vida aún tenía cuentas pendientes contigo.
¡Maldita sea la muerte que decidió llevarte cuando eras más necesario para ti mismo, cuando te tocaba gozar de tu futuro, cuando tus sueños iban a ser ciertos!
¡Maldita sea la muerte que siembra estos vacíos sin nombre, que ahoga lo necesario y nos deja en la escasez de hombres como tú!
Hace un mes te deshiciste en el silencio harto de sufrir un dolor inmerecido y fue cuando tuve el triste orgullo de ponerle palabras a tu despedida al lado de quien tanto te quiso, de quien tanto te añora...
Porque ahora, cuando tu hermana pierde la mirada se muy bien donde tengo que ir a encontrarla.
¡Qué torpe es la vida que se deshace de hombres como tú!

Dúo de las flores

domingo, 28 de junio de 2015

¡AL TRAPO!

En esto de los trapos siempre anduve un poco confusa y algo inquieta, por un quítame allá esa franja  puedes situar el discurso en uno u otro confín, que ya me pasa a mi eso muy a menudo cuando, por cuestiones de orientación -espacial, se entiende- puedo afrancesar las rusias o viceversa.
Reconozco, por otro lado, haber sucumbido al enardecimiento colectivo luciendo enseñas varias, ora pendón morado, ora azulete astur, tricolor en abril y arcoíris en junio. Nunca fui mucho de la enseña nacional, quizás porque aquello del gualda, "gual me daba" y pronto aprendí que era bastante rancio y poco ortodoxo, si quería sacudir el pelo de la dehesa que abrigó mi infancia con aquel paisano bajito que salía por las noches en la tele delante del banderón.
Aunque luego llegó el fútbol y la gente se volvió muy rojigualda por gracia y favor de otro señor bajito (pero menos) apellidado Iniesta, y se visten los balcones como si fuera a pasar la procesión del "Sagradocorazondejesusenvosconfio" en cuerpo místico y custodio.
En estos vaivenes de trapo va y trapo viene llega junio, con sus corporaciones de estreno, pero con pescado aún por vender, y todo el orgullo gay encerrado en las venas sale al balcón, que ahora al personal le da por colgar las enseñas pintureras en un gesto que me recuerda mucho al de las gafas negras de los funerales, esas que se ponen, a veces, para que nadie note que no has llorado.
Por eso, se saca el trapo, se ondea bien ¡que no se diga! A ver que Ayuntamiento o corporación la pone más grande ¡solo faltaba!, que he llegado a pensar en que hay algo de proporcionalidad a la inversa ¿O cómo se explica que la Comunidad de Madrid, con su flamante presidenta pepera por obra y gracia ciudadana, haya desplegado metros a esgaya ? 
Eso sí, mañana seguirán haciendo cosas por cojones que... ¡mariconadas,las justas! y seguirán pensando que cualquier lesbiana es una amargada matamachos.
Pero solo lo piensan, o lo dicen con humor, mientras doblan la bandera, con sumo primor, y la guardan para el año próximo.

Yo, si de escoger se trata, pues que esté, por que en este quita y pon puede que, un buen día, termine quedando para siempre, como tantas otras. 

miércoles, 3 de junio de 2015

NI PUÑETERA GRACIA, DE VERDAD

Educar es difícil, muy difícil, sobre todo porque te coloca a cada instante frente al espejo que te muestra ese rostro duro de afrontar.
Educar te aboca al borde de tu propia realidad y te ordena desechar todo aquello que no vale, aunque venga envuelto en papeles de colores.
Hoy siguen muriendo mujeres a manos de hombres que ejercen con vileza lo que la sociedad les jalea y les susurra al oído en cada esquina: ¡Es tuya, tuya para lo que quieras, tuya para lucirla, tuya para deshacerte de ella cuando ya no te sirva, tuya para exigirle que cumpla las normas que otros le escribieron (a ti también, no te engañes), tuya para tu ocio y disfrute, tuya para que la obligues a amarte, ¡tuya, no lo olvides! Y si te sale mala, respondona, o defectuosa será la responsable de tu locura, la misma que te inducirá a matarla.
Ahora coge a tu hijo de la mano y ríe a carcajadas mientras le explicas como se maneja a una mujer, mañana, tal vez, llores la muerte de alguna hija a la que te olvidaste enseñarle que el respeto empezaba por ella misma.
¿Y de verdad siguen resultando graciosos los torpes y estúpidos chistes machistas?

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